CRISIS DE GABINETE!

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Petro releva a 7 de sus 19 ministros, entre ellos al de Hacienda y a la de Salud

José Antonio Ocampo deja por sorpresa la cartera económica como parte de los cambios en distintos ministerios, que incluyen también a Carolina Corcho en pleno trámite de la reforma a la salud

Los siete exministros del Gobierno de Gustavo Petro: José Antonio Ocampo, de Hacienda; Carolina Corcho, de Salud; Alfonso Prada, del Interior; Guillermo Reyes, de Transporte ; Sandra Urrutia, de de Tecnologías de la Información y Comunicaciones; Arturo Luna, de Ciencia y Cecilia López, de Agricultura.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha decidido este miércoles relevar a José Antonio Ocampo como ministro de Hacienda como parte de ocho cambios (siete de ministros y uno de la cabeza del Departamento Administrativo de la Presidencia) en su segunda crisis de Gabinete en los ocho meses que lleva en el poder. Ocampo, un reputado economista que ya había encabezado la cartera de Hacienda, era representante del centro político y será reemplazado por Ricardo Bonilla. Los ministros del Interior, Agricultura, Salud, Ciencia, TIC y Transporte también dejarán su cargo, anunció la Presidencia en un comunicado.

“El programa de gobierno estableció una hoja de ruta para llevar a cabo el cambio por el cual votaron millones de colombianos y colombianas. A pesar de que mi gabinete, y su apuesta por el diálogo y el pacto, fue rechazado por alguna dirigencia política tradicional y del establecimiento, vamos a persistir con nuestro programa y nuestra vocación de grandes acuerdos nacionales”, señaló el mensaje firmado por el mandatario. “Hemos decidido configurar un gobierno para redoblar nuestra agenda de cambio social”, concluyó.

Con el remezón, Petro saca a los dos ministros que representaban una tecnocracia socialdemócrata, Ocampo y la ministra de Agricultura, Cecilia López. Los dos habrían firmado una carta con críticas a la reforma a la salud antes de que esta fuera presentada, pero sobrevivieron a la anterior crisis de gabinete, en febrero, cuando el presidente sacó a tres ministros, incluyendo al firmante de la carta más opositor al proyecto, Alejandro Gaviria.

El relevo de Ocampo, un peso pesado del gabinete, ha sido la mayor sorpresa. Como ya es costumbre cuando un país gira a la izquierda en América Latina, las expectativas en torno al encargado de llevar las riendas de la economía son enormes, y el nombre de Ocampo generaba alivio y tranquilidad tanto en mercados e inversionistas como en distintos sectores políticos y económicos. El profesor de la Universidad de Columbia y ex secretario ejecutivo del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo de América Latina y el Caribe (Cepal), de 70 años, aceptó la cartera a pesar de que había asesorado la campaña del candidato de centro Sergio Fajardo. Su reemplazo, Ricardo Bonilla, ya fue secretario de Hacienda cuando Petro era alcalde de Bogotá y venía asesorando al mandatario en asuntos económicos como presidente de Findeter, una entidad del Estado que financia proyectos territoriales.

Aunque el recambio viene un día después de que Petro hablara del fin de la coalición política, solo le quitó la representación en el Gabinete a dos de los tres partidos tradicionales que la conforman y con los que había tensión por cuenta del trámite legislativo de la reforma a la salud y el plan de desarrollo. Se mantienen los ministerios liberales -Catalina Velasco en Vivienda y Néstor Osuna en Justicia-, mientras que sale el conservador Guillermo Reyes, de Transporte. También pierde su cuota ministerial La U, que tenía a Sandra Urrutia en el ministerio TIC. En su reemplazo llega Mauricio Lizcano, un político tradicional que hizo carrera en La U, pero que se salió de ese partido para las elecciones de 2022 y ahora encabeza uno propio, Gente en Movimiento. Lizcano deja entonces la dirección del Departamento administrativo de la Presidencia, la entidad que administrativamente maneja las oficinas del presidente y sus asesores y consejeros.

La salida de los dos representantes de los partidos de derecha de la coalición, a la vez que mantiene las dos del partido tradicional más cercano al petrismo, marca un movimiento político de gobernar más con gente tradicionalmente cercana al presidente o a la izquierda, como es el caso de Bonilla en Hacienda.


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