Haití.- (Editorial de Diario Libre)

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El impasse entre la República Dominicana y Haití debe encontrar su solución en un diálogo cordial y comedido entre las dos naciones que comparten esta isla

El impasse generado entre la República Dominicana y Haití por el levantamiento de un canal de riego en el río Masacre, por parte del sector privado  de aquel lado de la frontera, debe encontrar su solución en un diálogo cordial y comedido entre las dos naciones que comparten esta isla.

El Gobierno dominicano reclama el cumplimiento, con todo su derecho, de los acuerdos del 2021 que exigían evitar el desvío del cauce y que ha servido para mantener la armonía en ambos lados de la frontera. El Masacre nace en Loma de Cabrera y desemboca en Montecristi brindando  agua a lo largo de 47 kilómetros que recorre, a ambos lados de los límites nacionales.

La forma en que sus aguas pueden ser tomadas está bien documentada y estos pactos deben respetarse y la voluntad de particulares no puede imponerse por encima de la lógica.

Pese a la crisis institucional que afecta a  Haití y que ha llevado a sus autoridades a pedir el auxilio internacional para ponerle fin a la presencia de pandillas de aquel lado del río, las autoridades haitianas no pueden permitir que esto siga avanzando.


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